Si el equipo de Simeone se consagra campeón del Clausura 2008, nadie podrá decir –como suele endilgársele a los equipos grandes- que será gracias a los árbitros. Más bien todo lo contrario. El encuentro de ayer frente a Colón de Santa Fe fue una clara muestra de ello.
Sergio Pezzotta, el juez del partido, se equivocó mucho y feo en contra del conjunto de la banda roja. Básicamente, no actuó en forma equilibrada frente a ambos equipos. Mientras que a Píccoli, defensor de Colón, le mostró solamente la tarjeta amarilla después de que levantara (literalmente) en el aire a Diego Buenanotte con un tremendo patadón.
A Leo Ponzio lo expulsó por doble amonestación tras dos jugadas- como mínimo- discutibles. Primero lo sancionó por cruzarle el cuerpo a un contrario cuando se estaba a metros del área. (No necesariamente ameritaba la tarjeta, menos aún, si nos basamos en el criterio aplicado con Piccoli). Y luego, otra vez, a los pocos minutos, en una jugada bastante confusa. El volante/defensor riverplatense se llevó por delante una pelota que estaba tratando de recoger un contrario para sacar un lateral y el árbitro entendió que debía ser sancionado nuevamente.
En el segundo tiempo, continuó esta tendencia: Capurro, volante del sabalero, le cometió foul a Abreu, pero no conforme con ello lo pisó cuando el delantero uruguayo estaba en el piso. Pezzotta, sin embargo, sólo cobró tiro libre. Al poco tiempo, el mismo futbolista volvió a cometer una falta y recién ahí el árbitro le sacó una amarilla. En rigor, en ese momento debería haber sido expulsado.
Finalmente, como para que no queden dudas que la actuación del "hombre de negro" podría haber incidido claramente en el resultado final, dio válido un gol de Colón antecedido por un claro off side no cobrado. River Plate, no obstante, supo (y/o pudo) aguantar el 2 a 1 y se llevó un triunfo en Santa Fe que vale oro. Pero, ¿qué hubiera sucedido si el score era otro?
Lo acontecido ayer no fue la excepción a la regla para River durante este torneo. En la fecha anterior frente a Huracán, por ejemplo, no le sancionaron un penal y determinaron que un gol genuino había sido off side. Además, sufrió varios penales en contra (San Martín de San Juan, Lanús, Argentinos Juniors) que oscilaron entre mal cobrados y dudosos. Mientras que a favor, no tuvo ninguno.
Nadie podría sostener con argumentos sólidos que hay una actitud malintencionada para con los "millonarios". No obstante, los casos descriptos sucedieron y fueron reconocidos por la prensa especializada.
Aunque quizás solo estemos en presencia de hechos fortuitos. Afortunadamente para River Plate, los polémicos fallos mencionados, no han modificado negativamente el resultado final de ninguno de sus respectivos encuentros. Por el contrario, curiosamente, los ganó.
Aún con todo, el equipo de Núñez no perdió demasiado tiempo en lamentos. No le importó jugar 70 minutos con un hombre menos. Ni tampoco recibir un gol que no hubiera existido con un buen arbitraje. Es que este año ya está acostumbrado a enfrentar grandes obstáculos. Por lo visto, el deseo por obtener el Clausura parece ser superador. Sin dudas, que si mantiene la actitud demostrada ayer, difícilmente se les escapé esta vez.
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